martes, 30 de junio de 2009

Acción de Gracias. Eucaristía de la Graduación

Ha llegado el momento de dar gracias a Dios por todos los dones que, a lo largo de nuestra vida, nos ha concedido.

Para nosotros, como padres, el don más especial sois vosotros, nuestros hijos. Y hoy debemos agradecer al Señor que nos haya encomendado la misión de daros la vida y nos haya permitido veros crecer. Agradecerle la dicha de compartir, con todos los profesores y profesoras de este Centro, vuestros triunfos, sueños y esperanzas y también, ¿por qué no?, vuestros fracasos.

Vosotros, que hoy decís no un “adiós” sino un “hasta siempre”, sois el fiel reflejo de todo lo que, a lo largo de estos 12 años, habéis recibido de quienes han tenido la encomienda de formaros y enriquecer vuestro espíritu. ¡Gracias a todos ellos por su dedicación y paciencia y por habernos ayudado en la difícil tarea de forjaros!..

Pero, también, queremos daros las gracias a todos vosotros porque, a lo largo de vuestra vida en este Colegio “Presentación de María”, habéis sido un ejemplo de unión y de compañerismo. Porque habéis acogido con alegría a nuevos compañeros y habéis compartido sentimientos, tristezas y complicidades. Porque juntos habéis descubierto que la verdadera amistad no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.

Han sido muchos los momentos vividos. Aún recordamos vuestro primer día de cole, con los ojos brillando de sueño y, al mismo tiempo, de nerviosismo; vuestro primer baile, siguiendo la música pero con la mirada puesta en los gestos de Sor Beatriz y de la Sta. Mari Carmen, que siempre os han guiado; vuestra primera puesta en escena, “La bruja marimandona”, con la que inconscientemente aprendisteis la importancia del compañerismo; vuestro primer suspenso, que os enseñó que sólo con trabajo y esfuerzo se consiguen buenos resultados; y, también, vuestro primer engaño con el que lograsteis decepcionar a quien siempre os llamaba “mis niños” y que os enseñó que la confianza tarda en adquirirse pero se puede perder en un instante.

Llegasteis a este Centro cogidos de nuestra mano, sintiéndoos protegidos y seguros. Éramos vuestro refugio y apoyo y, de repente, os habéis hecho mayores e independientes y estamos ante vuestra fiesta de despedida, una fiesta que debéis vivir con alegría porque ha llegado el momento de iniciar un nuevo vuelo hacia un destino, que, con compromiso y responsabilidad, marcará definitivamente vuestro futuro.

Queremos que sepáis que no es fácil la tarea de ser padres y que, aunque a veces hayamos fracasado, siempre hemos pretendido abrazar sin asfixiar, escuchar sin juzgar, corregir sin humillar, proteger sin anular y, en definitiva, aceptar.

Desde aquí, y en tan inolvidable momento, sólo podemos hacer un balance positivo y miraros con satisfacción y orgullo. Por último, os pedimos que, en vuestro vivir de cada día, tengáis siempre presente a Dios Padre como el amigo especial y os invitamos a que viváis su mensaje, porque:

“La vida es una oportunidad, aprovechadla

La vida es un sueño, hacedlo realidad,

La vida es belleza, admiradla

La vida es un reto, afrontadlo

La vida es preciosa, cuidadla

La vida es amor, gozadla”.


Mariví Paterna

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